El Papa y los condones
Por Luis Venegas
Dice la BBC que el Papa dijo en al avión que lo llevaba a África: “El problema [del SIDA] no puede ser vencido con la distribución de condones. Sólo aumenta el problema”.
La declaración ha ofendido a las buenas conciencias de todo el mundo. Veamos. Si la BBC lo cita literalmente, el Papa dijo una verdad y una falsedad:
¿Se vence al SIDA con la distribución de condones? No. Eso es un hecho comprobable. Al SIDA no lo vence ningún medicamento moderno. Si vencer significa erradicarlo, no hay por qué escandalizarse de esta declaración papal pues dijo una obviedad. ¿O las buenas conciencias pretenden decirnos que ese pedazo de látex es el remedio contra el SIDA? En todo caso, ayuda a que el VIH no se propague, para que no haya más contagios; pero no para “erradicarlo”. Es como decir que el uso de vendas vence las fracturas de huesos.
¿El condón aumenta el SIDA? No. Ahí está el error. No hay ningún razonamiento, ningún argumento lógico que lleve a esta conclusión. Ahí sí hay una falla de Benedicto XVI. ¿Cómo llegó a esta conclusión? Quizá porque para Él, el VIH sólo se transmite por vía sexual. Pero incluso si pensara así (y entonces está en un error), ¿cómo es que el condón aumenta el SIDA? ¿Acaso nos dice que a más condones más ganas de tener relaciones sexuales con alguien contagiado de SIDA? Y si fuera así ¿su uso aumentaría el número de contagiados? Definitivamente, no hay pies ni cabeza en esta declaración.
Ahora bien, las buenas conciencias que quieren quemar al Papa, ¿por qué se ofenden? ¿Tienen algún dato, una estadística, algo que nos haga pensar que lo que el Obispo de Roma dice es ley en quien lo escucha? Es decir, no lo dijo ex cathedra, no lo dijo como verdad absoluta e incuestionable. Lo dijo en un avión con los siempre caprichosos periodistas. Incluso así, ¿de verdad creen que lo que el Papa dice se cumple? O sea, como él lo dijo, hoy los africanos van a dejar de usar condón y el SIDA va a terminar con el continente.
Por favor, qué ganas de mostrar su insoportable corrección política.