OPINIÓN
Por Javier Aviña Gutiérrez
Enero 2008
Estos días en la Prensa
Vale la pena leer las crónicas periodísticas del cumpleaños del arzobispo ortodoxo Antonio Chedraoui (La Jornada y El Universal, 18 de enero de 2008) al cual asistieron políticos priístas y panistas y los obispos católicos Norberto Rivera Carrera, Emilio Berlie y Onésimo Cepeda. Obviamente no estuvieron presentes obispos como Raúl Vera. Habría que preguntarse si Jesús de Nazareth haría este tipo de eventos rodeado de políticos y de gente poderosa.
Curiosamente, en la liturgia católica del jueves 17 de enero, cuando tuvo lugar esta celebración, en la primera lectura se leyó el texto de 1 Samuel 4, 1-11 mientras que la lectura del evangelio (Marcos 1, 40-45) trató de un leproso que se acercó a Jesús.
Al respecto, el Misal Mensual de Ediciones Paulinas hizo un comentario de este texto en el siguiente sentido: “mientras que este (el leproso) se acercaba a Jesús con toda humildad y sinceridad, el pueblo de Israel confiaba, casi soberbiamente, en que Dios estaba con ellos sin importar que su conducta moral fuera contraria a su fe. Como resultado, una petición fue escuchada y la otra no”.
Una cosa son estos obispos y otra cosa son los feligreses sinceros. En esta semana que se celebra el Octavario Mundial de Oraciones por la Unidad de los Cristianos y la Paz del Mundo, donde cristianos de distintas denominaciones hacen oraciones conjuntas, ¿escuchará Dios las oraciones de estos cuatro obispos enfermos de poder?