
EL EQUILIBRIO EN EL PRÓXIMO CÓNCLAVE.
Dr. Orazio Petrosillo
2004
Con la nominación de 26 nuevos cardenales electos ¿ha cambiado el equilibrio en el próximo cónclave y ha aparecido una nueva figura papable?
No existe un mejor indicador para el próximo cónclave que el reciente consistorio convocado por el papa Wojtyla; así como no parece existir un nuevo nombre que pudiera aparecer como candidato papable o como un nuevo punto de equilibrio entre los diversos grupos electorales, digamos, a nivel continental.
Por el contrario, a juicio de muchos observadores vaticanos, si a alguien a ayudado este consistorio es al Arzobispo de Milán Dionigi Tettamanzi, pues su posible candidatura parece haberse reforzado, a costa de una ligera disminución de la influencia del grupo latinoamericano.

El Arzobispo de Milán es actualmente el favorito para hacer converger en su favor a los dos tercios de votantes necesarios. Si, hipotetizando, se hubiese votado, el 21 de octubre pasado, con 135 cardenales electos, el número necesario de votos habrá sido 90;sin embargo, hacen falta dos cosas: que los electores italianos (23 actualmente) voten unidos y que el cónclave no tenga lugar en un futuro muy lejano, porque Tettamanzi cumplirá 70 años en el mes de marzo próximo.
Con respecto al concilio del 2001, en esta ocasión el grupo latino americano ha aumentado en tres votos, pasando de 24 a 27 miembros, mientras que los estadounidenses y los canadienses han aumentado su influencia en una unidad, llegando a 14 electores.
De esta manera el bloque americano se compone de 38 miembros, dos mas que en el año 2001.

La experiencia de un largo pontificado como el de Karol Wojtyla, primer papa no italiano en 455 años, hace que la expectativa recaiga naturalmente en un italiano; pero, de hecho, lo que se elige en el conclave no es al presidente mundial de los obispos o algún tipo de líder de la unión católica, sino que se establece al obispo de Roma, el cual, como sucesor de Pedro en su Sede Apostólica, es “por consecuencia” el pastor universal de la Iglesia Católica. Es por ello que no resulta evidente que debe ocupar la sede de Roma necesariamente un italiano. Y así podrá suceder, como ocurrió aquel 16 de octubre, hace 25 años.
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